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Yaku: Se requiere una gestión comunitaria y descentralizada del agua

El Perú es un país donde 8 millones de personas no cuentan con agua potable y donde hay una distribución desigual del recurso. Frente a esta situación las más de 100 organizaciones que se reunieron durante tres días en el Encuentro por el Agua “Yaku: Miremos río arriba”, solicitan que se reconfigure la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y se le dé autonomía,  de modo que garantice una  gestión del yaku (agua en quechua)  justa y equitativa y que deje de beneficiar prioritariamente a los grandes grupos económicos (empresas).

Las organizaciones sociales llegaron a Lima  desde Ayacucho,  Amazonas, Cajamarca, Cusco, Ica, Pasco y Piura, y se reunieron durante los días 5,6 y 7 julio para dar a conocer los problemas que atraviesan sus regiones con respecto al uso del agua y formular posibles soluciones. Se mostró el emblemático caso de Cerro de Pasco, donde el agua de comunidades como Simón Bolívar está contaminada con metales pesados. Sucede lo mismo en Espinar, Cusco, donde niños, niñas y adolescentes se ven severamente afectados por consumir agua contaminada. Las organizaciones exigen al Estado “una política de salud que proteja de manera efectiva a las poblaciones afectadas, castigando a los responsables de la contaminación”.

Otra problemática que resaltaron fue la competencia por el agua que genera la agroindustria en valles como Ica, donde las empresas tienen privilegios en el acceso y control del recurso.  Así, los pequeños agricultores se ven relegados a regar sus productos con agua de lluvia.  Las juntas de regantes, presentes en el encuentro, aseguraron que los cultivos de algodón y de espárragos tienen alta demanda de agua en un espacio donde el recurso es escaso.

Los megaproyectos como hidroeléctricas y trasvases también generan conflictos por el agua. Ese es  el caso de Huancavelica donde se construyen reservorios y canales para llevar agua a empresas o a la ciudad, lo que implica que se corte la red de canales subterráneos que nutren los ecosistemas andinos. Así,  los valles se secan y las comunidades se van quedando sin el recurso hídrico.

En el encuentro estuvo presente el líder social Hugo Blanco, quien hizo un llamado para la realización de una movilización  que “junte a las comunidades del país en una sola bandera”, mencionó.  También hizo referencia a la persecución que sufren las y los guardianes de lagunas y aseguró que se requiere  la “derogatoria de la ley de criminalización de la protesta social que persigue a nuestros defensores y defensoras por el agua a nivel nacional”.

En el encuentro se asignó un espacio para hablar sobre mujeres y gestión del agua. Allí, las participantes conversaron sobre cómo es necesario crear espacios de coparticipación, donde las mujeres asuman roles protagónicos en la distribución del recurso. Al respecto Ketty Marcelo, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP),  aseguró que es necesario que las mujeres asuman roles de decisión en la organización comunal.

Andrés Alencastre de la Asociación Agua C. afirmó que “se necesita reformular la gestión del agua. Entender que las cuencas están integradas por ríos y riachuelos que trascienden a las divisiones políticas establecidas”.  Esto implica que no se puede distribuir o gestionar el agua desde un organismo centralizado como es la ANA; este debería ser un ente rector que trabaje en cogestión con las comunidades, comentó.

El evento finalizó el viernes 7 por la tarde con una declaración abierta donde se hace un llamado para la conformación de una plataforma de información para realizar seguimiento a las problemáticas y propuestas que surjan alrededor del agua y su gestión como un bien común. Puedes ver la declaración AQUÍ.