Plomo, una sombra que roba la sonrisa de la infancia en el Perú

La infancia es la población más vulnerable a los efectos tóxicos del plomo. Según La Organización Mundial de la Salud (OMS), los infantes pueden llegar a absorber una cantidad de plomo entre 4 y 5 veces mayor que los adultos. Además, en los menores de edad, el plomo llega a tener consecuencias más graves y permanentes en la salud y su desarrollo integral.

Cada 20 de noviembre se celebra el Día Universal del Niño, un día para recordar que todos los niños y niñas del mundo tienen derechos: a la educación, a la protección y, lo más importante y vital, tienen derecho a la salud para vivir con bienestar, sin embargo, existen zonas en el país, donde la niñez no puede disfrutar de buena salud, en cambio su bienestar se ve oscurecido por la exposición a un metal altamente tóxico y perjudicial: el plomo.

En el Perú, los niños y niñas más afectados con el plomo se encuentran en la ciudad de Cerro de Pasco, ubicada a más de 4,300 m.s.n.m., allí donde se explotaron yacimientos de oro y plata desde hace más de 400 años, hoy es una ciudad que alberga focos de contaminación, rodeada por cerros de desechos mineros (pasivos ambientales) y diques de aguas envenenadas con arsénico y otras sustancias altamente dañinas para la salud.

Es en este lugar, donde el aire se ha tornado irrespirable, en el que centenares de niñas y niños juegan, estudian y sobreviven haciéndole lucha a los estragos que la exposición a esta contaminación con la que han crecido está generando en sus indefensos organismos.

Aquí en Cerro de Pasco, niñas y niños sufren diariamente de dolores de cabeza, hemorragias nasales, dolores de riñones, náuseas, dificultades para moverse, hablar y para el aprendizaje, es decir, no pueden disfrutar de una vida con bienestar.

La OMS incluyó al plomo dentro de una lista de los 10 productos químicos causantes de graves problemas de salud pública. Según detalla esta organización, una vez dentro del organismo, el plomo se extiende hasta alcanzar el cerebro, el hígado, los riñones y los huesos, y se deposita en dientes y huesos donde se va acumulando con el paso del tiempo.

Además, el plomo almacenado en los huesos puede volver a circular por la sangre durante el embarazo, poniendo en grave riesgo al feto; por lo que las mujeres gestantes también son altamente vulnerables a esta contaminación, que pone en riesgo a las generaciones futuras.

Asimismo, la OMS alertó que son los niños con desnutrición los más vulnerables al plomo, ya que sus frágiles organismos tienden a absorber mayores cantidades de este metal en caso de carencia de otros nutrientes, como el calcio. Así, las poblaciones más sensibles son los niños de corta edad (incluidos los fetos en desarrollo), situación que se agrava cuando viven en situación de precariedad.

En junio pasado, decenas de pobladores de la región Pasco, llegaron a Lima, muchos de ellos de la mano de sus hijos, para exigir al Ministerio de Salud y al gobierno central, atender prioritariamente los casos de los más de 2,000 niños afectados por la contaminación por metales pesados, y que incluso ya sufren de enfermedades tan graves como cáncer y leucemia.

Los “niños de plomo”, como se les ha denominado a los infantes de Cerro de Pasco por llevar en la sangre altos niveles de metales pesados, en especial plomo, son los más perjudicados, y el reflejo de una industria que no respetó los estándares básicos de cuidado ambiental ni respetó el derecho a garantizar un medio ambiente saludable de los niños y niñas.

Sin embargo, no solo en Cerro de Pasco, la infancia se ve ensombrecida por el plomo, en distintos asentamientos humanos del distrito Mi Perú ubicado en la provincia constitucional del Callao, decenas de niñas y niños también son afectados por el plomo disperso en el aire que emanan empresas dedicadas a la fabricación de sustancias químicas y fundidoras de baterías de autos en desuso.

Esta penosa realidad se dio a conocer en diferentes protestas realizadas este año por pobladores de asentamientos humanos que conforman el distrito Mi Perú, quienes afirman que hace más de 11 años viven respirando un aire altamente tóxico para la salud de sus pobladores, en especial menores de edad y adultos mayores, quienes viven en zonas aledañas a estas empresas.

Esta realidad en que la exposición a la contaminación de metales pesados y los impactos que estos tienen en las niñas y niños, además de la inacción de los decisores de políticas públicas y una gran parte de la ciudadanía, nos hace reflexionar si esta es la forma en que estamos garantizando los derechos de la niñez, a quienes denominamos el futuro del Perú.

¿Qué nos está impidiendo darle a la infancia de Cerro de Pasco o Mi Perú una mejor calidad de vida y encaminar acciones para promover sus derechos ecológicos y el bienestar que tanto necesitan para que sus sonrisas no se borren de sus rostros y puedan tener una vida plena como se merecen los niños y niñas de cualquier lugar? —Graciela Ramirez / Comunicaciones Aliadas

Crédito de foto: Nieves Vargas Coloma
Fuentes:
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs379/es/
http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/06/12/peru-la-infancia-contaminada-de-cerro-de-pasco/
http://www.diarioperu.com.pe/peru-los-ninos-de-plomo-producto-de-la-contaminacion-minera/
https://elcomercio.pe/lima/callao-estudios-prueban-hay-altas-concentraciones-plomo-aire-suelo-noticia-458579