Jóvenes exigen que los Estados reconozcan los Derechos Ecológicos de la niñez

“No podemos seguir permitiendo que más niños y niñas como nosotros mueran a causa de contaminación ambiental”, afirmó Annie Olivares (16) frente al grupo de 200 jóvenes que se congregó en la Plaza de Lamas para formar parte del VIII Foro Social Panamazonico (FOSPA).

Por primera vez se contó con una Mesa de Juventud Panamazónica en esta edición del FOSPA, la cual, además, tuvo  una metodología novedosa.  Los y las jóvenes recorrieron a lo largo de los dos días del Foro, un total de 7 comunidades kichwa. Durante este tiempo pudieron conocer sobre la problemática de las comunidades, en particular de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, por la contaminación y falta de agua.

El primer día, se realizó el denominado Toxitour y se visitaron las comunidades de Naranjal, Shapumba, Shucchuyacu y Rumicallpa. La delegación de jóvenes provenientes de todas partes del Perú y América Latina conoció de cerca la situación de la contaminación de la Quebrada de Shupishina. Según pudieron observar, sus aguas se han vuelto turbias producto de los desechos del desagüe de la ciudad, sumado a la contaminación que ocasiona el Camal Municipal y la empresa avícola Don Pollo.

Durante el segundo día, los y las jóvenes pudieron compartir con las comunidades de Alto Pucallpillo, Pucallpa y Morillo, para  reflexionar sobre el cuidado de los bienes comunes. Fueron parte de la Mikuna o almuerzo comunitario y conocieron la chacra. Por la tarde se conversó sobre las formas de organización comunitaria y cómo muchas comunidades habían logrado convivir con el medio ambiente sin degradarlo o contaminarlo. A esta forma de convivencia armónica se le denomina Buen Vivir y representa todo lo contrario a lo que conocieron el día anterior, donde conocieron comunidades  afectadas por contaminación de sus fuentes de agua.

Al respecto los jóvenes se pronunciaron y llegaron a las siguientes conclusiones:

  • Nos educan para creer que solo podemos vivir con el dinero, hemos vivido confundidos y ahora hemos abierto los ojos, al ver que existen otras maneras de vivir de manera armónica con la naturaleza.
  • La solidaridad y el trabajo comunitario nos hace mejores seres humanos. Todas y todos somos portadores de culturas comunitarias. También en las ciudades se deber recuperar nuestra identidad y culturas.
  • El papel de las mujeres (niñas, jóvenes y ancianas) es crucial para proteger la crianza de las semillas, para asegurar la alimentación de las generaciones futuras y luchar contra el monocultivo.
  • El Buen Vivir es una experiencia real y replicable en la ciudad, aunque esta sea individualista y consumista. Debemos promover estos valores realizando acciones comunitarias en la familia y la sociedad.

Nosotros y nosotras nos comprometemos a tomar las siguientes acciones:

  • Nuestra bandera son los Derechos Ecológicos y lucharemos para que sean reconocidos por los Estados y así,  asegurar la vida de los pueblos y las futuras generaciones.
  • Apostamos por la articulación de organizaciones infanto-juveniles mediante la concientización y sensibilización sobre el Buen Vivir y los derechos ecológicos desde los colegios y las universidades.
  • Buscamos fomentar la relación de respeto y cariño con el medio ambiente y que esta forma de ver el mundo sea enseñada a niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
  • Lucharemos contra la dependencia del mercado en las ciudades al fomentar y practicar la agricultura familiar para el autoconsumo. Luchar por más espacios comunitarios (parques y jardines para todos).
  • Promoveremos proyectos que repliquen la metodología de experiencias ecológicas que fomenten la buena relación con la naturaleza.
  • Lucharemos porque se le otorgue los mismos derechos y oportunidades a las comunidades y sus poblaciones.
  • Promoveremos los valores del Buen Vivir a las nuevas generaciones.