COLOMBIA: “Debemos ser conscientes de que la paz se construye poco a poco”

Entrevista con sacerdote Leonel Narváez Gómez, director de la Fundación para la Reconciliación

Leonel Narváez Gómez, colombiano, sacerdote y sociólogo de los misioneros de la Consolata, es director de la Fundación para la Reconciliación, una institución con sede en Bogotá que desde el 2003 se dedica a promover la cultura del perdón y la reconciliación. La Fundación persigue este ambicioso objetivo a través de diversos programas: alfabetización emocional, pedagogía para la convivencia, centros de reconciliación, escuelas de perdón y reconciliación (EsPeRe), activas ahora en 19 países.

Paolo Moiola, colaborador de Noticias Aliadas, conversó con el padre Narváez sobre las elecciones legislativas colombianas del pasado 11 de marzo, previas a las elecciones presidenciales programadas para el 27 de mayo. La derecha representada por el Centro Democrático —del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), quien además fue el candidato más votado—, Cambio Radical, Partido Conservador, Partido Liberal y Partido de la Unidad, contará con 78 senadores de 108, y 143 representantes de 172.

En las elecciones para la Cámara de Representantes y el Senado se impusieron los partidos de derecha. ¿Cree usted que están en peligro los acuerdos de paz del 2016?
No lo creo. Entre otras cosas, en octubre del 2017 la Corte Constitucional de Colombia blindó los acuerdos a los que se arribó en las negociaciones durante 12 años. Es decir, ninguno de los tres próximos presidentes podrá cambiar los acuerdos firmados en noviembre del 2016. Lo que indudablemente hará la derecha uribista será ralentizar su aplicación. El tema más importante es el de la justicia. El grupo de derecha quiere una justicia punitiva y no una justicia restaurativa.

¿En qué punto está la aplicación de los acuerdos de paz?
La nuestra es una paz pequeña. Hablamos de la “baby peace”, la paz recién nacida. Es una paz muy frágil. Quiere caminar, pero todavía no puede. Debemos ser pacientes, conscientes de que la paz se construye poco a poco. Pero yo tengo confianza, porque veo tantos grupos, tantas iniciativas y mucho apoyo internacional. Nos miran como un experimento exitoso. Por todo esto yo soy muy optimista.

La exguerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, bajo el nombre de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, ha obtenido un resultado muy decepcionante. ¿Ha influido el hecho de haber elegido un nombre que tiene exactamente el mismo acrónimo?
Sin duda, el hecho de que el acrónimo FARC se haya mantenido como el logo del grupo político ha influido mucho. Fue un regalo para la propaganda de Álvaro Uribe que pintó a las FARC como un partido castrochavista [en referencia a Fidel Castro y Hugo Chávez], o sea, como la más grande amenaza para Colombia. El expresidente ha tenido éxito en su intento, ya que el nuevo partido se ha quedado casi en cero en estas elecciones. Al mismo tiempo, el resultado electoral ha demostrado que el monstruo no existía y que la noticia era una de las tantas noticias falsas que hoy están de moda.

A pesar de la dura derrota, ¿la exguerrilla tendrá los 10 escaños parlamentarios previstos por los acuerdos de noviembre del 2016?
Sí, tendrá sus 10 representantes y, como expliqué anteriormente, esto no podrá ser cambiado por los próximos tres gobiernos. En teoría, se podría formar una Asamblea Constituyente, pero incluso en tal caso no creo que puedan hacer mucho para cambiar este hecho.

La victoria de marzo parece indicar que el sucesor del presidente Juan Manuel Santos será un representante de Álvaro Uribe.
Sí, creo que ganará Iván Duque, el candidato del Centro Democrático. Pero han nacido y crecido algunos pequeños grupos de centroizquierda —Alianza Verde, Polo Democrático— que si se unen, podrían cambiar la realidad del probable gobierno uribista.

La jerarquía de la Iglesia Católica colombiana nunca ha escondido sus simpatías por la derecha y por el expresidente Uribe.
Digamos que la Iglesia se está comportando con prudencia. Es cierto, sin embargo, que también está compuesta por seres humanos y, por lo tanto, se divide entre uribistas y no uribistas. Aparte de eso, el hecho trágico está en otro punto: la división en su propio seno entre los que, para los participantes en la guerra civil, quieren la cárcel o incluso la pena de muerte, y los que creen en la misericordia y en la justicia restaurativa. Creo que la Iglesia jerárquica colombiana tendrá que hacer un camino de purificación. Lamentablemente, esta situación también se refleja en el CELAM [Consejo Episcopal Latinoamericano], que en este periodo tiene un perfil muy derechista. —Paolo Moiola / Noticias Aliadas.

Leyenda/crédito foto: Sacerdote Leonel Narváez Gómez / Paolo Moiola